viernes, 9 de agosto de 2019

Tu mente tu prisión.


Hoy cuanta gente va, triste y sin razón
Por el sendero más obscuro que su propia mente inventó.
Vagando por las calles, caminando de espaldas sin poder decir adiós a aquello que el alma le marcó.

Gente que ve los edificios como cajas pintadas, que ve la gente como títeres.
Miran al rededor y no encuentran sentido a nada. 
Perdidas en el desierto de sus infinitos por qué.

Hoy  tanta gente que va triste y sin razón 
en un callejón sola y sin razón... esperando amor y sin corazón.
Hace falta solo un abrazo, tal vez una canción 
Que llene el alma que llene corazón. 

Hace falta perdonar y pedir perdón que sane heridas que despierte una nueva ilusión.
Si estuviste en un hoyo profundo y por fin pudiste salir... ¿por qué sigues volteando la mirada para verlo? Por qué no te animas a seguir? 

Aprender a borrar las heridas del pasado, aprender a verlo todo desde una distinta perspectiva.
Si cada problema es una oportunidad y cada decepción es un aprendizaje.

Hoy cuanta gente va triste y sin razón
Por un callejón,  sola y sin razón,  esperando amor y sin corazón.
Mentes que crean desde los mejores paraísos en tierras escabrosas hasta el peor de los infiernos sobre campos verdes.

Gozar el día a día, si se nace inocente y se muere experimentado, cada día se inventa, cada día cosas nuevas se encuentran y en el trayecto, en ese intervalo se halla el mejor de los  dulces, que es vivir. Más a pesar de aquello no se puede evitar que...

Hoy cuanta gente va triste y sin razón,  por un callejón, esperando amor y sin corazón.


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