Hoy
cuanta gente va, triste y sin razón
Por el
sendero más obscuro que su propia mente inventó.
Vagando
por las calles, caminando de espaldas sin poder decir adiós a aquello que el
alma le marcó.
Gente que
ve los edificios como cajas pintadas, que ve la gente como títeres.
Miran al
rededor y no encuentran sentido a nada.
Perdidas
en el desierto de sus infinitos por qué.
Hoy
tanta gente que va triste y sin razón
en un
callejón sola y sin razón... esperando amor y sin corazón.
Hace
falta solo un abrazo, tal vez una canción
Que llene
el alma que llene corazón.
Hace
falta perdonar y pedir perdón que sane heridas que despierte una nueva ilusión.
Si
estuviste en un hoyo profundo y por fin pudiste salir... ¿por qué sigues
volteando la mirada para verlo? Por qué no te animas a seguir?
Aprender
a borrar las heridas del pasado, aprender a verlo todo desde una distinta
perspectiva.
Si cada
problema es una oportunidad y cada decepción es un aprendizaje.
Hoy
cuanta gente va triste y sin razón
Por un
callejón, sola y sin razón, esperando amor y sin corazón.
Mentes
que crean desde los mejores paraísos en tierras escabrosas hasta el peor de los
infiernos sobre campos verdes.
Gozar el
día a día, si se nace inocente y se muere experimentado, cada día se
inventa, cada día cosas nuevas se encuentran y en el trayecto, en
ese intervalo se halla el mejor de los dulces, que es vivir. Más a pesar
de aquello no se puede evitar que...
Hoy
cuanta gente va triste y sin razón, por un callejón, esperando amor y sin
corazón.

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