Hoy fui a verte después de tanto tiempo, dentro
de ti había cosas cuadradas y rectangulares, ya dentro percibí tu aroma, empecé
a acercarme y observar minuciosamente en cada recoveco. Gran desilusión sentí cuando supe que te
habían abandonado, estabas sucia, desordenada, empolvada, descuidada, nadie te
había acicalado, nadie se había preocupado por ti.
Y me llené de cólera, de ira, de tristeza
y nostalgia, porque yo te amé, yo te quise. Tanto te cuidé, eras la mitad de mi
vida, que cuando el día que te perdí, me perdí a mi también, perdí la mitad de mis
sueños porque la mitad de mi corazón estaba reposando en ti. Te conocí siendo una niña y crecí dentro
de ti, crecí contigo, maduramos juntas, estaba acostumbrada a ti. En tus brazos
tuve las más grandes victorias, los peores tropiezos y derrotas, el mejor
aprendizaje, reí, me ilusioné y lloré en tus brazos.
Te puse muchos sueños, te dí perspectiva,
te llené de vida y llenaste mi corazón. Muchos nos acompañaron y muchos nos
dejaron solas, enfrentamos de todo y a todo pulmón. Sentíamos que podíamos
conquistar el mundo, par de ilusas, ilusas pero llenas de razón. Y fueron
tantas emociones y fue tanta desazón. Llego el día en que mi destino se
separaría del tuyo, con tanta rabia y desilusión me fui, casi sin entenderlo te
dejé. A los días ya había otro ocupando mi lugar, pero yo siempre sentí que tu
seguías siendo mía.
Cómo te extrañé y aún, a veces, cómo te extraño. He buscado nuevas cosas y he encontrado
tanto, he creado otra "yo" pues mi cuerpo se había ido pero mi
corazón no. Ha pasado mucho y no soy la misma, yo nunca más fui la misma
desde aquel año.
