martes, 18 de febrero de 2020

Mi hábitad.

Hoy fui a verte después de tanto tiempo, dentro de ti había cosas cuadradas y rectangulares, ya dentro percibí tu aroma, empecé a acercarme y observar minuciosamente en cada recoveco. Gran desilusión sentí cuando supe que te habían abandonado, estabas sucia, desordenada, empolvada, descuidada, nadie te había acicalado, nadie se había preocupado por ti.

Y me llené de cólera, de ira, de tristeza y nostalgia, porque yo te amé, yo te quise. Tanto te cuidé, eras la mitad de mi vida, que cuando el día que te perdí, me perdí a mi también, perdí la mitad de mis sueños porque la mitad de mi corazón estaba reposando en ti. Te conocí siendo una niña y crecí dentro de ti, crecí contigo, maduramos juntas, estaba acostumbrada a ti. En tus brazos tuve las más grandes victorias, los peores tropiezos y derrotas, el mejor aprendizaje, reí, me ilusioné y lloré en tus brazos.

Te puse muchos sueños, te dí perspectiva, te llené de vida y llenaste mi corazón. Muchos nos acompañaron y muchos nos dejaron solas, enfrentamos de todo y a todo pulmón. Sentíamos que podíamos conquistar el mundo, par de ilusas, ilusas pero llenas de razón. Y fueron tantas emociones y fue tanta desazón. Llego el día en que mi destino se separaría del tuyo, con tanta rabia y desilusión me fui, casi sin entenderlo te dejé. A los días ya había otro ocupando mi lugar, pero yo siempre sentí que tu seguías siendo mía. 

Cómo te extrañé y aún, a veces, cómo te extraño. He buscado nuevas cosas y he encontrado tanto, he creado otra "yo" pues mi cuerpo se había ido pero mi corazón no.  Ha pasado mucho y no soy la misma, yo nunca más fui la misma desde aquel año.
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario