Los lunes deben morir! deben ser
olvidados, desterrados y borrados de todos los primeros cuadritos de todos
los almanaques de todas las cocinas de todas las casas del mundo.
Porque un lunes como hoy no tuve el
habitual control absoluto sobre estos sentidos, los cuales citaré a
continuación: La vista y el olfato. Adicionalmente a ello la concentración me
abandonó, no estaba bloqueada estaba con la mente súper despierta y trabajando
mucho pero en un mundo paralelo en el cual él era y yo también, él podía
y yo también, el sentía y yo también.
Cuando se escuchó "empezó el
examen" empezó a trabajar mi imaginación, mi mente comenzó a dar vueltas y
vueltas e ilustrar escenas que despiertan sensaciones bonitas, relajantes y
desconcertantes, me la pase sonriendo viendo hacia mi pupitre y el tiempo se
hacía cada vez más lento, como cuando nos preguntan algo que desconocemos y la
mente razona en cuestión de mili-segundos, así de lento. Todo eso originó el
aroma de su perfume en mis sentidos.
Desgraciado fue el instante en el que se
escuchó "terminó el examen" y tenía la hoja en blanco, solo pude
marcar lo mecánicamente aprendido mas no pude descifrar el maldito caso
resumido.
Tengo la rara sensación que no sacaré la
nota que merezco porque esa nota no la merezco dado que conozco la materia mas
no conocía el nuevo perfume que ahora está usando, en fin.... De algo si estoy
segura se va reír de mi examen, se va reír al momento de revisarlo y al momento
de entregármelo... y yo tendré que firmar esa porquería para devolverlo una vez
más. Por lo menos mi hoja si va a sentir ese aroma y voy a estar feliz de haber
podido sobrevivir a treinta minutos de avalanchas de emociones que sola me he
creado y sola voy a tener que derretir.
