sábado, 5 de noviembre de 2022

Malaventurado lunes.

Los lunes deben morir! deben ser olvidados, desterrados y borrados de todos los primeros cuadritos de todos los  almanaques de todas las cocinas de todas las casas del mundo.

Porque un lunes como hoy no tuve el habitual control absoluto sobre estos sentidos, los cuales citaré a continuación: La vista y el olfato. Adicionalmente a ello la concentración me abandonó, no estaba bloqueada estaba con la mente súper despierta y trabajando mucho pero en un mundo paralelo en el cual él  era y yo también, él podía y yo también, el sentía y yo también.

Cuando se escuchó "empezó el examen" empezó a trabajar mi imaginación, mi mente comenzó a dar vueltas y vueltas e ilustrar escenas que despiertan sensaciones bonitas, relajantes y desconcertantes, me la pase sonriendo viendo hacia mi pupitre y el tiempo se hacía cada vez más lento, como cuando nos preguntan algo que desconocemos y la mente razona en cuestión de mili-segundos, así de lento. Todo eso originó el aroma de su perfume en mis sentidos.

Desgraciado fue el instante en el que se escuchó "terminó el examen" y tenía la hoja en blanco, solo pude marcar lo mecánicamente aprendido mas no pude descifrar el maldito caso resumido.


Tengo la rara sensación que no sacaré la nota que merezco porque esa nota no la merezco dado que conozco la materia mas no conocía el nuevo perfume que ahora está usando, en fin.... De algo si estoy segura se va reír de mi examen, se va reír al momento de revisarlo y al momento de entregármelo... y yo tendré que firmar esa porquería para devolverlo una vez más. Por lo menos mi hoja si va a sentir ese aroma y voy a estar feliz de haber podido sobrevivir a treinta minutos de avalanchas de emociones que sola me he creado y sola voy a tener que derretir.

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