En el colegio, la academia, el instituto, la universidad y a lo
largo de la vida, uno tiene el gusto y el disgusto de conocer infinidad de
profesores, muchos sosos y aburridos, otros exigentes y serios, otros relajados
y tranquilos, otros cuadrados y renegones, pero también he tenido la gracia de
conocer profesores que inspiran.
Al volver a la
universidad me encontraba algo, tipo "modo remember", ya
que había retomado los estudios después de un año. Había olvidado
algunos hábitos de estudio, maneras de organizarme y manejarme en el ambiente...
Estuve en un grupo de trabajo algo exigente y con niños que creen que por saber sumar son lo mejor del planeta, pero lo que más estorbaba
era que tenía conflictos personales y sentimentales, había retomado la U. En
medio de mucha mierda en la cabeza.
Me toco llevar un curso
relacionado con economía, con un profesor de físico algo intimidante, de piel
morena alto y robusto. Era de temperamento serio, se hacía respetar y a veces mostraba su
carácter frente a algún relajado. Lo que me incomodaba, a veces, era que avanzaba
las clases demasiado rápido. O sea como que siempre estaba apurado, yo me
la pasaba escribiendo casi toda su clase ya que era full letra, algo de número
y todo ello hacia mucho contenido.
Estudie para el primer examen y
saque 10, molesta y extrañada mire esa hoja y me dije carajo! Si me leí todo el
dichoso cuaderno, que más debo hacer! El tema era que aunque no lo creas a
veces los conflictos personales dificultan la concentración ya que tienes más
cosas en que preocuparte. En mi caso era mi trabajo como asistente de gerencia,
mis problemas financieros, puesto que había fallado en una inversión y perdí
buena parte de mis ahorros, había iniciado una empresa con un socio pero no hacíamos buena dupla trabajando juntos, así que decidí dar un paso al costado y esperar que la empresa
crezca y pueda cobrar mi inversión.
El lado sentimental era una
mierda, pero eso ya era otra historia, el detalle es que yo estaba intentando
re acomodar mi vida y mis metas personales y a la vez el mini a donde me había mudado, sentía una especie de bajon moral, la vida me la ponía dificil y me dirás: y cuando es fácil!? ...
Pues si tienes razón.
Aquella noche el profesor me
llamo, me preguntó sobre la notas, en la universidad no es común que les
preocupe, me dijo que paso? Y le dije Profe si estudie pero creó que
algunas cosas se me pasaron. Creo que estaba algo difícil... El me miró serio y
me dijo la respuesta de varias preguntas. - Estaba difícil? Y le dije
No. Termino diciendo no mereces 10 si tú eres inteligente. Y dije me
esforzare más teacher, aunque en el fondo lo decía solo por cumplir, y él dijo espero
más de ti. Yo no sé porque se tomaba la
molestia o sea ese ciclo yo solo quería ser algo invisible y aclimatarme poco
a poco pero en modo perfil bajo.
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Para el segundo examen,
estudie porque se lo prometí al profesor y saque 13 el profesor me volvió a
hablar en su pupitre, a la hora de entregar los examenes ya revisados y me preguntó: sacaste 13 y dije:
si. Y me dijo cuanto sacaste en el anterior , 10 respondí, el.profesor hizo una mueca de media risa con los labios cerrados y dijo "Por lo menos subiste". Sigue estudiando espero más en el último
examen. El profesor era un hueso duro de roer, con el la mayoría sacaba notas
bajas y sacar un 15 en su curso, sí que era buena nota.
Ese curso se me había vuelto un
reto, una pequeña meta a corto plazo. Se había impuesto sobre mis demás
materias como un curso referente y empecé a leer los apuntes del cuaderno cuando estaba en el bus o
cuando no tenía nada que hacer. Aquella semana de pruebas tuve otro problema personal fuerte, me reventaba la cabeza, quería solo escapar de ese lugar y no volver. Me
sentía un pescado nadando en contra la corriente, pero tenía que estudiar había
que seguir " si se puede" me dije, frente al espejo y seguí con mi rutina, aquella mañana. Para el último
examen estudie el doble e hice apuntes para ir leyendo en el bus y camino hacia
a la universidad. Me dije no más ansiedad, me sentare atrás y hare mi examen lo
mejor que pueda de modo que no se me olvide nada, y así fue.
El profesor me llamo por mi
apellido y primero me preguntó de manera seria: Estudiaste para tu examen? Y
respondí firmemente Sí. Y me dijo muy buen sacaste un 17, yo hice dije
uuhh!! Di como un pequeño grito de júbilo y Sonreí grande. Me dijo TE FELICITO!
Lo has hecho bien. Esta vez no te pusiste nerviosa y dije no, me senté
atrás. Si te vi tranquila resolviéndolo, ok toma asiento, culminó.
Seguramente esa noche felicitó
a varios alumnos, seguramente así era su forma de trabajar, seguramente para él
no fue nada y ya ni se acuerda de mí. Pero para mí esa salutación lo fue todo,
me inspiró, me estimuló, me confortó, sentí que a alguien le importaba,
fue como recibir esa palmadita en la espalda. El profesor se hizo importante para mí, me marco, su solo saludo me
levanto, me elevó, sentí mi esfuerzo reconocido puesto que yo estaba
superando un detalle, había estado pasando por mucho, tenía la cabeza
reventada. Para mí no fue una felicitación más de muchas que recibí, no miento
las he recibido y varias, pero para mí esa vez fue distinto e importante ya que fue en
un momento en el que yo realmente lo necesitaba.
Existen "profesores" que les encanta llenarse la boca
hablando sobre sus carreras, sus diplomas, doctorados, maestrías y su
experiencia laboral, repiten cosas como que "trabaje con el presidente
"," trabaje en la NASA" o “trabaje con Bin Laden” yo solo pienso
y a mí que me importa, Eso no inspira a
nadie solo lo escuchan los chismosos y acomplejados. Ósea esta súper bien y se admira y respeta pero cuando los oyes repitiéndolo como en 5 o 6 clases se
vuelve risible y objeto de dudas sobre su autoestima. De igual forma otros
profesores más inseguros les divierte preguntar a un distraído y luego hacer
comentarios sarcásticos, si no responde como ellos quieren, en realidad se ven
ridículos, o sea nadie los respeta solo
les "dan por su lado" para no reprobar. Es como decir jamás me gustaría ser como ellos,
es como decir: Eso no ser nunca. Si hubiera más profesores con vocación y motivación habría una generación de profesionales apasionados y no de trabajadores renegados. Creo que
existen profesores que más que profesores son mentores, te desafían, no de
manera cariñosa sino como persona adulta, de igual a igual y consiguen sacar lo
mejor de ti y si en ese momento no lo tienes o se te olvidó,
lo creas y lo das.






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