A los 12 años tu universo es pequeño, se limita a tus padres, hermanos,
primos, y en algunos casos amigos de la iglesia y ello hace que solo veas cosas
buenas y gente amorosa a tu alrededor, tu “burbuja de vidrio” es tan absurda puesto
que está llena de rosas y algodones, sin embargo desconoces de la burbuja hasta
que esta empieza a resquebrajarse. Las mentes
a esa edad son inocentes, en mi caso, era tan limpia como el blanco de un
conejito bebe y llena de amor por el prójimo y buenas vibras. Yo no conocía más
que los niños de la escuela dominical y mis amiguitos del colegio. A esa edad
nadie ama, obviamente, pero a esa edad también empiezas a ver a los niños de
otra manera, es como si sales a jugar y piensas "valla que lindos
ojos", "oh que linda sonrisa" o "juega bien al fútbol"
y esas cosas, pero no pasa de pensamientos inocentes de niños que ya van a ser
púberes.
Como cada domingo por la noche
me encontraba en la iglesia, al lado de mis amigas, una erala hija del pastor y
la otra era la hermana menor de los chicos pertenecientes al grupo de música.
De pronto entro por aquella puerta de madera, grande y redondeada, un
líder de niños y en medio del grupo divise a un niño de camisa a cuadros, que
caminaba lento y sonriente, él era trigueño, de ojos bonitos, tenía las
pestañas más grandes que había visto hasta entonces, su cabello era medio
crespo y caía delante de su frente adornando aún más su dulce rostro de niño
tímido y bueno. Lo mire e hice codazos a las chicas haciendo muecas de "quiénes
son?", recibiendo por res pues sus hombros levantados.
A la salida yo jugaba a Yan Ken
Po (piedra, papel o tijera) con las chicas y aquel niño salió, y me miro a los
ojos, ambos nos miramos, que alegría! yo Sonreí y el también pero luego agachó
su cabeza sonrojado y se fue, yo solo pensé "chau" y voltee la
cabeza suspirando, cuan feliz me hizo con su mirada fija. Así fue varios
domingos, yo lo buscaba con la mirada y lo encontraba siempre, no se lo decía a
nadie solo miraba y el me miraba también. Hasta que una vez me acerque a un
amigo suyo, ya que lo vi solo, habría sido un chico de 29 años, le pregunte por
una niña, afirmando que era una compañera de clases, solo era un gancho pues
luego pregunte por el chico tímido de las pestañas.
Su nombre es Jairo, tiene 14 años,
estudia cerca a su casa y vive algo lejos. Por lo menos supe su nombre. Jairo
empezó a faltar los domingos, venia de vez en cuando y cada vez que venía pero
esos pocas veces siempre nos mirábamos, yo creo que quería hablarme pero no se
atrevía y así corrieron muchas semanas.
A los pocos meses, un domingo
cualquiera finalizando el culto o la misa como quieran llamarla a la reunión
dominical, se acercó una señora al pastor, la divise de lejos porque ella
lloraba, el pastor la abrazo y subió repentinamente al estrado diciendo "
esperen un momento, las personas que puedan acercarse al velorio de un joven,
acompáñennos por favor" yo Seguí jugando pero mis padres fueron así que
tuve que ir con ellos.
Llegando todos hacían cola para
ver al occiso, como es de costumbre, para darle en último adiós. Me acerque e
hice mi cola, por pura curiosidad adolescente por ratos me sentía emocionada
porque nunca había ido a un velorio. Toco mi turno y me acerque agachando mi
cabeza ligera y sutilmente...
Era el, era el chico que me
gustaba. Era el, su rostro, sus ojos, su cabello, era "Jairo" y ese
era su segundo nombre que más le gustaba, porque yo le conocí, abrí grandes mis
ojos, macabro fue mi asombro y muda me quede, entonces me retire y
entonces camine rápido y entonces busque a cualquiera que me dé razón, quería
saber que le había pasado, vi a un líder de niños, al joven que lo traía los
domingos y me acerque ...
Él se había suicidado, se había
colgado de la puerta de su cuarto, con una soga, una mañana antes cuando estaba
solo en casa. Sus padres lo golpeaban mucho y su hermano mayor también. La mamá
vendía flores, le mando a traer unos empaques y de casualidad había roto
la alcancía de su hermano. Aparentemente prefirió matarse antes de que le
vuelvan a pegar, no me imaginó que clase de violencia viviría en su casa. Nunca
pude hablarle, nunca pude saber algo de él, pensaba mientras veía a su
madre llorar a mares al rincón de aquella sala, llena de caras tristes y
silenciosas. Yo me dije por que resolviste de esa forma, a nuestra edad hay
tantas cosas que disfrutar, hay tanto para descubrir, pero aunque sea hubieras
pensado en mí (en mi inocencia), me hubiera gustado ser tu amiga y
poder entenderte de alguna forma.
Fue la primera vez que tuve
alguna relación o interacción con la muerte, muchos días los pase pensativa,
pero eran horas sentada en la ventana pensando en la vida y en la muerte, no
entendía por qué alguien terminaría con su propia vida? No es que uno se cuida
desde la comida que consume hasta la ropa que viste? No podía entender lo que
era muerte ni creer que jamás volvería a ver entrar por la puerta de la iglesia
la sonrisa tímida y su camisa a cuadros de aquel jovencillo que me impacto. Me
tocaba la cabeza y hacia un gesto de extrañes y tristeza. Quería olvidarme del
tema, a veces me daba mucho miedo y no podía dormir, pensando en que ahora solo
era el cadáver de mi primera gran ilusión. En ocasiones mi madre me hablaba y
yo no prestaba atención y me preguntaba " En que piensas? " y
yo solo respondía la típica frase de los pre adolescentes ... "En
nada".
En retrospectiva, me pregunto, desde que edad habrían
empezado a maltratar su corazón, su
autoestima y sus ganas de vivir. Pensar que este mundo se está quedando sin
amor, que los padres son cada vez más egoístas, que quieren su libertad eterna
sin pensar en las almas frágiles y vulnerables de sus hijos, que desquitan la
ira que les ocasiona sus propios problemas golpeándolos, trae incertidumbre y
ese tipo de personas no merecen ser llamados padres, se pueden equivocar como
todo ser humano, pero tomarlo como una costumbre o forma de desquite disfrazado
de “te castigo para tu bien” no me cabe en la cabeza, pues los golpes a mano
limpia son violencia pura, eso no es corrección. Tengo esperanza que las personas
mejorarán, creo que el amor está en todas partes, solo hay que dejar de
centrarse en lo malo y empezar a ver lo bueno de la vida, como las plantas, los
animales, la naturaleza, la música, las luces apagadas, los atardeceres, el
viento fresco, o el cantar de los pajarillos y tantas cosas simples que nos
regala la tierra, que no cuestan nada. La vida es un viaje de ida, no acortes tu viaje adelantando tu
bajada.






No hay comentarios:
Publicar un comentario