miércoles, 12 de septiembre de 2018

El cadáver de la ilusión

A los 12 años tu universo es pequeño, se limita a tus padres, hermanos, primos, y en algunos casos amigos de la iglesia y ello hace que solo veas cosas buenas y gente amorosa a tu alrededor, tu “burbuja de vidrio” es tan absurda puesto que está llena de rosas y algodones, sin embargo desconoces de la burbuja hasta que esta empieza a resquebrajarse.  Las mentes a esa edad son inocentes, en mi caso, era tan limpia como el blanco de un conejito bebe y llena de amor por el prójimo y buenas vibras. Yo no conocía más que los niños de la escuela dominical y mis amiguitos del colegio. A esa edad nadie ama, obviamente, pero a esa edad también empiezas a ver a los niños de otra manera, es como si sales a jugar y piensas "valla que lindos ojos", "oh que linda sonrisa" o "juega bien al fútbol" y esas cosas, pero no pasa de pensamientos inocentes de niños que ya van a ser púberes. 


Como cada domingo por la noche me encontraba en la iglesia, al lado de mis amigas, una erala hija del pastor y la otra era la hermana menor de los chicos pertenecientes al grupo de música. De pronto entro por aquella puerta de madera,  grande y redondeada, un líder de niños y en medio del grupo divise a un niño de camisa a cuadros, que caminaba lento y sonriente, él era trigueño, de ojos bonitos, tenía las pestañas más grandes que había visto hasta entonces, su cabello era medio crespo y caía delante de su frente adornando aún más su dulce rostro de niño tímido y bueno. Lo mire e hice codazos a las chicas haciendo muecas de "quiénes son?", recibiendo por res pues sus hombros levantados.

A la salida yo jugaba a Yan Ken Po (piedra, papel o tijera) con las chicas y aquel niño salió, y me miro a los ojos, ambos nos miramos, que alegría! yo Sonreí y el también pero luego agachó su cabeza sonrojado y se fue,  yo solo pensé "chau" y voltee la cabeza suspirando, cuan feliz me hizo con su mirada fija. Así fue varios domingos, yo lo buscaba con la mirada y lo encontraba siempre, no se lo decía a nadie solo miraba y el me miraba también. Hasta que una vez me acerque a un amigo suyo, ya que lo vi solo, habría sido un chico de 29 años, le pregunte por una niña, afirmando que era una compañera de clases, solo era un gancho pues luego pregunte por el chico tímido de las pestañas.
Su nombre es Jairo, tiene 14 años, estudia cerca a su casa y vive algo lejos. Por lo menos supe su nombre. Jairo empezó a faltar los domingos, venia de vez en cuando y cada vez que venía pero esos pocas veces siempre nos mirábamos, yo creo que quería hablarme pero no se atrevía y así corrieron muchas semanas.


A los pocos meses, un domingo cualquiera finalizando el culto o la misa como quieran llamarla a la reunión dominical, se acercó una señora al pastor, la divise de lejos porque ella lloraba, el pastor la abrazo y subió repentinamente al estrado diciendo " esperen un momento, las personas que puedan acercarse al velorio de un joven, acompáñennos por favor" yo Seguí jugando pero mis padres fueron así que tuve que ir con ellos.
Llegando todos hacían cola para ver al occiso, como es de costumbre, para darle en último adiós. Me acerque e hice mi cola, por pura curiosidad adolescente por ratos me sentía emocionada porque nunca había ido a un velorio. Toco mi turno y me acerque agachando mi cabeza ligera y sutilmente...
Era el, era el chico que me gustaba. Era el, su rostro, sus ojos, su cabello, era "Jairo" y ese era su segundo nombre que más le gustaba, porque yo le conocí, abrí grandes mis ojos, macabro fue mi asombro y muda me quede,  entonces me retire y entonces camine rápido y entonces busque a cualquiera que me dé razón, quería saber que le había pasado, vi a un líder de niños, al joven que lo traía los domingos y me acerque ...

Él se había suicidado, se había colgado de la puerta de su cuarto, con una soga, una mañana antes cuando estaba solo en casa. Sus padres lo golpeaban mucho y su hermano mayor también. La mamá vendía flores, le mando a traer unos empaques y  de casualidad había roto la alcancía de su hermano. Aparentemente prefirió matarse antes de que le vuelvan a pegar, no me imaginó que clase de violencia viviría en su casa. Nunca pude hablarle, nunca pude saber algo de él, pensaba mientras  veía a su madre llorar a mares al rincón de aquella sala, llena de caras tristes y silenciosas. Yo me dije por que resolviste de esa forma, a nuestra edad hay tantas cosas que disfrutar, hay tanto para descubrir, pero aunque sea hubieras pensado en mí (en mi inocencia),   me hubiera gustado ser tu amiga y poder entenderte de alguna  forma.



Fue la primera vez que tuve alguna relación o interacción con la muerte, muchos días los pase pensativa, pero eran horas sentada en la ventana pensando en la vida y en la muerte, no entendía por qué alguien terminaría con su propia vida? No es que uno se cuida desde la comida que consume hasta la ropa que viste? No podía entender lo que era muerte ni creer que jamás volvería a ver entrar por la puerta de la iglesia la sonrisa tímida y su camisa a cuadros de aquel jovencillo que me impacto. Me tocaba la cabeza y hacia un gesto de extrañes y tristeza. Quería olvidarme del tema, a veces me daba mucho miedo y no podía dormir, pensando en que ahora solo era el cadáver de mi primera gran ilusión. En ocasiones mi madre me hablaba y yo no prestaba atención  y me preguntaba " En que piensas? " y yo solo respondía la típica frase de los pre adolescentes ... "En nada".


En retrospectiva, me pregunto, desde que edad habrían empezado a  maltratar su corazón, su autoestima y sus ganas de vivir. Pensar que este mundo se está quedando sin amor, que los padres son cada vez más egoístas, que quieren su libertad eterna sin pensar en las almas frágiles y vulnerables de sus hijos, que desquitan la ira que les ocasiona sus propios problemas golpeándolos, trae incertidumbre y ese tipo de personas no merecen ser llamados padres, se pueden equivocar como todo ser humano, pero tomarlo como una costumbre o forma de desquite disfrazado de “te castigo para tu bien” no me cabe en la cabeza, pues los golpes a mano limpia son violencia pura, eso no es corrección. Tengo esperanza que las personas mejorarán, creo que el amor está en todas partes, solo hay que dejar de centrarse en lo malo y empezar a ver lo bueno de la vida, como las plantas, los animales, la naturaleza, la música, las luces apagadas, los atardeceres, el viento fresco, o el cantar de los pajarillos y tantas cosas simples que nos regala la tierra, que no cuestan nada. La vida es un viaje de ida, no acortes tu viaje adelantando tu bajada.



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